Intel es prácticamente omnipresente en el panorama tecnológico empresarial habiendo conseguido un grado de universalidad que solo pocas organizaciones lo han conseguido en la historia, sin embargo, como toda organización, hoy tiene reparos corporativos, con una creciente ansiedad ante un declive percibido.
En los últimos años, los rivales de Intel vuelto a ganar mercado, por ejemplo Nvidia que ejerce un control casi absoluto sobre la economía estadounidense; Qualcomm atraviesa un periodo de auge, impulsando la integración de sus chips en nuevos tipos de dispositivos, sobre todo para los dispositivos; AMD también disfruta de una especie de renacimiento, gracias en parte a su dominio en el mercado de los centros de datos y finalmente Samsung, que siempre ha estado presente en la industria de los chips.

Intel, sin embargo, lleva casi una década intentando revertir la situación, sus planes se han centrado principalmente en la fabricación, incluyendo la producción para empresas sin fábricas propias y la construcción de nuevas plantas. Entre los esfuerzos recientes se incluyen recortes de personal y reorganizaciones. Bajo el nuevo liderazgo de Lip-Bu Tan, estos esfuerzos están empezando a dar frutos, especialmente en los últimos seis meses. Con las unidades de procesamiento gráfico (GPU) como el componente más demandado en el desarrollo de la IA, podría dar un giro hacia este sector y ser la solución para que Intel finalmente supere sus dificultades.
Cronología del resurgimiento de Intel
A pesar de una trayectoria positiva, los acontecimientos desde el cambio de milenio han contribuido a la percepción de que Intel ha tenido dificultades para adaptarse al mundo moderno. En cierta medida, estas opiniones se basan en la realidad, con consecuencias tangibles para los resultados de la empresa. Según esta percepción, una sensación de complacencia y malas decisiones empresariales, que se han ido acumulando con el tiempo, han abierto las puertas a sus rivales, mucho más ambiciosos, mientras que, lamentablemente, los ejecutivos se han confiado demasiado.
Es fácil entender por qué esta es la narrativa dominante, y el desplome del precio de las acciones de la compañía entre 2021 y 2025 (una caída de casi cuatro veces), ilustra cómo el mercado ha percibido el desempeño de la empresa. Pero, para llegar a esto, uno de los primeros errores podría remontarse a principios de la década de 2000, cuando el ex director ejecutivo Paul Otellini rechazó un acuerdo con Apple para fabricar procesadores para iPhone.
También cabe mencionar a otro ex director ejecutivo, Brian Krzanich, quien a mediados de la década de 2010 retrasó la implementación de equipos de última generación utilizados en la técnica de fabricación de chips mediante litografía ultravioleta extrema (EUV), optando en cambio por la tecnología de patrones múltiples, lo que supuso un retroceso de cinco años para la empresa.
A pesar de los esfuerzos por revertir la situación en los años siguientes, incluyendo un plan de 20 mil millones de dólares en 2021 para desarrollar un servicio de fundición, las cosas no mejoraron y la empresa continuó su declive. Sin embargo, tras la jubilación de Pat Gelsinger y el nombramiento de su nuevo director ejecutivo en marzo de 2025, la empresa ha experimentado una importante transformación interna.
La empresa contrató a ejecutivos clave en junio del año pasado, antes de suprimir 24.000 puestos de trabajo y cancelar sus planes de construcción de fábricas al mes siguiente. Ahora, según algunos informes, Intel intentará aprovechar el éxito que algunos de sus principales rivales han disfrutado durante años invirtiendo en la producción de GPU para centros de datos de IA.
Las GPU como mina de oro para Intel
Es innegable la importancia de las GPU en el desarrollo de la IA, la capacidad de procesamiento paralelo de estos chips, antes utilizados principalmente en videojuegos para PC, está preparada para realizar las operaciones y cálculos esenciales para el entrenamiento y la inferencia de la IA. Las GPU de nivel empresarial también son muy demandadas, con fabricantes como AMD y Nvidia dominando este sector.

Un analista de una investigadora de mercado dijo que “Nvidia puede ser el líder, pero no puede satisfacer la demanda del mercado por sí sola, mientras la demanda de IA y GPU´s siga superando la capacidad de producción, Intel tendrá oportunidad en el mercado, es decir, tomando buenas decisiones de mercado”.
Cabe mencionar que Intel lleva años mejorando discretamente el estándar de sus GPU para el consumidor, la primera generación de procesadores gráficos integrados Intel Xe abrió el camino para una serie de excelentes GPU de gama básica en los últimos años, como las GPU Intel Arc Graphics Alchemist y Battlemage, presentes en algunos de los mejores portátiles empresariales.
La próxima generación de chips se lanzará en los próximos uno o dos años bajo la marca Celestial, con gráficos integrados Xe-3 para equipos de gama de entrada. Mientras tanto, Nvidia planea reducir su oferta de GPU para el consumidor y con el ello Intel podría aprevoechar esta oportunidad con menores márgenes de ganancia para los clientes empresariales.
Intel está abordando ambos aspectos: la demanda empresarial relacionada con la IA proporciona una fuente de ingresos sin explotar, pero las demandas de la IA están atrayendo recursos de otros mercados, como el de consumo, por lo que Intel también tiene una oportunidad en el espacio de consumo, al que apunta con las GPU para consumidores.
Con todo esto, Intel se han centrado en cambiar su cultura corporativa, se han vuelto más eficientes y se han orientado más al cliente, han tenido algunos éxitos claros en lo que respecta a sus CPU (específicamente las CPU para portátiles) y han anunciado importantes alianzas (con el gobierno de EE. UU. y Nvidia) que han cambiado la percepción en positivo sobre ellos.
Al final de todo esto, Intel va por buen camino, bajo el liderazgo de Tan, el precio de las acciones de la compañía se ha disparado, pasando de menos de 19 dólares por acción a máximos superiores a los 45 dólares y su estrategia de fabricar GPU de grado industrial podría ser justo lo que Intel necesita para demostrar que sus problemas son cosa del pasado y que puede competir de igual a igual con los nuevos competidores.














