El gamer de 2026 cambió: menos jugadores promedio y más comunidades que concentran el negocio

La industria del gaming atraviesa una transformación marcada por la fragmentación de las preferencias, la concentración del gasto, la inteligencia artificial y una relación cada vez más directa entre desarrolladores y jugadores.

La industria de los videojuegos está entrando en una etapa en la que conocer al jugador se vuelve tan importante como desarrollar un buen título. La enorme cantidad de opciones disponibles, la aparición de nuevas formas de entretenimiento y los cambios en los hábitos de consumo están haciendo cada vez más difícil hablar de un único perfil de gamer.

Un análisis global de Bain & Company, basado entre otros datos en una encuesta realizada en junio de 2026 a 5.339 jugadores de distintos mercados, muestra precisamente esta transformación. Las preferencias están cada vez más fragmentadas, mientras que el tiempo de juego y el gasto se concentran en grupos específicos de usuarios.

El escenario plantea un cambio importante para estudios y desarrolladores. Ya no se trata únicamente de crear un videojuego capaz de atraer a la mayor cantidad posible de personas, sino de identificar comunidades concretas, comprender sus intereses y construir experiencias capaces de mantenerlas dentro del ecosistema durante más tiempo.

  • Un mercado donde ya no existe un solo perfil de jugador

Durante años, la industria buscó desarrollar experiencias capaces de atraer a grandes audiencias. Sin embargo, la cantidad de videojuegos disponibles actualmente modificó por completo ese escenario.

Miles de títulos llegan cada año a las principales plataformas digitales, mientras los juegos como servicio pueden mantener comunidades activas durante largos períodos. A esto se suman los contenidos creados por los propios usuarios y una oferta cada vez más amplia de géneros y experiencias.

  • El resultado es una audiencia mucho más diversa.

Ninguna de las experiencias de juego analizadas consigue superar el 26% de preferencia entre los jugadores consultados. Esto refleja hasta qué punto las preferencias están distribuidas entre diferentes tipos de videojuegos.

La edad también genera diferencias importantes. Cerca de un tercio de los jugadores de entre 13 y 17 años muestra preferencia por mundos abiertos o experiencias basadas en contenido generado por usuarios, mientras que esta proporción disminuye hasta alrededor del 15% o menos entre los mayores de 50 años.

La búsqueda de nuevos juegos tampoco significa necesariamente que los jugadores quieran experimentar con categorías completamente diferentes. Aproximadamente tres de cada cuatro gamers buscan activamente cuál será su próximo título, aunque una buena parte lo hace dentro de géneros y experiencias que ya conoce.

Para la industria, esto convierte a la atención en uno de los recursos más difíciles de conseguir.

  • Una parte de los jugadores concentra gran parte del gasto

La fragmentación de las preferencias convive con otro fenómeno que resulta especialmente relevante para el negocio: el gasto y el tiempo de juego están fuertemente concentrados.

El 20% de los jugadores que más tiempo dedica a los videojuegos representa cerca del 59% del total de horas jugadas. Cuando se analiza el gasto, la concentración aumenta todavía más: el 20% de los usuarios que más dinero destinan al gaming representa aproximadamente el 73% del desembolso total.

  • La edad vuelve a marcar diferencias.

Alrededor del 86% de los adolescentes consultados afirma gastar dinero habitualmente en actividades relacionadas con videojuegos. La proporción baja al 53% entre las personas de 50 a 59 años, al 36% entre los usuarios de 60 a 69 años y al 27% entre quienes tienen entre 70 y 80 años.

También existe una relación entre creación de contenido y consumo. Los jugadores que producen contenido relacionado con videojuegos para compartirlo públicamente presentan aproximadamente el doble de probabilidades de gastar dinero que el resto de los usuarios.

Esto convierte a determinadas comunidades en grupos especialmente relevantes para los desarrolladores, no solamente por la cantidad de horas que juegan, sino por su capacidad de participar activamente en el ecosistema y generar nuevas formas de interacción alrededor de los títulos.

  • La inteligencia artificial acelera el desarrollo del gaming

La inteligencia artificial se está incorporando rápidamente a la industria de los videojuegos y puede modificar diferentes etapas del proceso de creación.

El desarrollo de prototipos, la generación de contenido, la automatización de determinadas tareas y el análisis del comportamiento de los jugadores son algunas de las áreas en las que estas herramientas pueden acelerar los procesos de producción.

Sin embargo, la disponibilidad de nuevas herramientas también aumenta la importancia de tener una estrategia clara.

Producir videojuegos con mayor rapidez no garantiza que esos títulos encuentren una audiencia. La tecnología puede reducir tiempos y costos, pero el éxito continúa dependiendo de la capacidad de entender qué busca una comunidad y qué elementos pueden mantener su interés.

Los propios jugadores muestran una tendencia hacia experiencias conocidas. Cerca de dos tercios prefieren continuar jugando títulos similares a los que ya disfrutan, mientras que solo el 21% busca experiencias realmente diferentes.

Al mismo tiempo, la percepción sobre el uso de inteligencia artificial está cambiando. El 42% de los jugadores afirma sentirse más cómodo con la utilización de IA en la industria que hace un año, mientras que otro 44% mantiene una percepción similar a la del período anterior.

Entre los adolescentes, la aceptación es todavía mayor: alrededor del 59% se siente más cómodo con el uso de inteligencia artificial en los videojuegos que doce meses atrás.

  • La personalización gana espacio

Con un mercado donde gran parte de los jugadores ya forma parte del ecosistema, aumentar la cantidad de usuarios deja de ser la única vía para crecer.

La personalización aparece como una de las herramientas para generar mayor participación y valor a partir de las comunidades existentes.

Los desarrolladores pueden utilizar información relacionada con el comportamiento, historial de compras, preferencias y hábitos de juego para adaptar diferentes elementos de la experiencia.

Esto puede aplicarse a recomendaciones de contenido, promociones, procesos de incorporación de nuevos usuarios, recuperación de jugadores que dejaron de utilizar un título y diferentes campañas dentro de los videojuegos.

La diferencia frente a los modelos tradicionales está en que estas acciones pueden adaptarse de manera individual mediante sistemas capaces de analizar continuamente el comportamiento de cada usuario.

Los resultados económicos también empiezan a mostrar el potencial de esta estrategia. En un caso analizado dentro del sector free-to-play, el reemplazo de promociones generales por ofertas adaptadas en tiempo real a cada jugador permitió incrementar en más de 50% los ingresos por jugador durante una campaña de LiveOps.

La personalización, de esta manera, deja de ser solamente una herramienta de marketing para convertirse en un elemento integrado dentro de la estrategia comercial y de experiencia del usuario.

  • Los jugadores también están cambiando la forma de comprar

La transformación del gaming también está llegando a los canales de venta, casi la mitad de los jugadores consultados realizó al menos una compra directamente en la tienda web de un desarrollador durante los últimos 12 meses, mientras que el 27% realizó este tipo de compras en varias ocasiones.

La venta directa permite establecer una relación más cercana con los usuarios y obtener información sobre sus hábitos de consumo, además de ofrecer nuevas posibilidades para desarrollar experiencias personalizadas.

El crecimiento de este modelo también se refleja en los videojuegos móviles. Actualmente, tres de cada cuatro títulos móviles con mayores ingresos cuentan con una tienda web propia, frente al 12% registrado en 2019.

Los descuentos pueden ser un incentivo para atraer compradores, pero la personalización también adquiere un peso importante. Entre los jugadores que ya realizaron varias compras directas, el 84% afirma que una oferta personalizada podría aumentar su intención de volver a comprar directamente al desarrollador.

Esto muestra que la relación entre jugador y desarrollador está evolucionando hacia un modelo más directo, donde los datos y el conocimiento del usuario tienen un papel cada vez mayor.

  • La atención se convirtió en el nuevo campo de batalla

El crecimiento de la oferta está haciendo que conseguir la atención de los jugadores sea cada vez más complicado.

Un usuario puede tener acceso a cientos o miles de títulos, contenido generado por comunidades, transmisiones en vivo y diferentes plataformas de entretenimiento. En ese entorno, conseguir que una persona pruebe un videojuego representa solo el primer desafío.

El verdadero objetivo está en lograr que regrese.

Por eso, las compañías están dando mayor importancia a las comunidades con altos niveles de participación, identificando qué jugadores permanecen activos, cuáles generan contenido, cuáles tienen mayor frecuencia de compra y qué experiencias consiguen mantener su interés.

La industria también está pasando de una estrategia basada exclusivamente en volumen a otra donde el conocimiento del usuario puede determinar dónde concentrar recursos.

  • Un nuevo modelo para crecer en el gaming

El mercado global de videojuegos continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado. Durante los últimos cuatro años, los ingresos del sector avanzaron a una tasa anual compuesta cercana al 3%, y las proyecciones apuntan a un ritmo similar durante los próximos años.

En este escenario, la expansión ya no depende únicamente de incorporar nuevos jugadores. También existe una oportunidad considerable en conseguir que quienes ya forman parte del ecosistema tengan una relación más profunda con los videojuegos que consumen.

La inteligencia artificial, la personalización, los canales de venta directa y el análisis de datos convergen precisamente en esa dirección.

Los estudios pueden utilizar estas herramientas para conocer mejor a sus comunidades, desarrollar contenido más relevante, adaptar las experiencias y establecer relaciones más duraderas con sus jugadores.

El cambio también modifica la forma en que se entiende el éxito dentro de la industria. Tener millones de usuarios no necesariamente significa generar el mayor valor si esos jugadores tienen una participación limitada. En cambio, una comunidad más específica y comprometida puede convertirse en un activo estratégico para un videojuego.

  • El futuro del gaming estará en conocer mejor al jugador

La industria de los videojuegos se dirige hacia un mercado cada vez más segmentado. Los jugadores tienen preferencias diferentes, consumen contenidos de distintas maneras y presentan niveles de gasto muy dispares.

En lugar de buscar una fórmula capaz de satisfacer a todos, los desarrolladores tienen ante sí la posibilidad de construir experiencias dirigidas a comunidades concretas y utilizar tecnología para comprenderlas mejor.

La inteligencia artificial puede acelerar el desarrollo, los sistemas de personalización pueden aumentar la participación y las tiendas propias pueden fortalecer la relación comercial. Pero todas estas herramientas dependen de un elemento común: saber quién está jugando.

El gamer de 2026 ya no responde a un único perfil. Hay comunidades con intereses, edades, hábitos y niveles de participación completamente diferentes. En un mercado donde la oferta continúa creciendo, la ventaja estará cada vez más relacionada con la capacidad de identificar a esos grupos, entender qué buscan y ofrecerles una experiencia capaz de mantenerlos conectados.

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