Microsoft avanza hacia un nuevo modelo de impresión más seguro que elimina los controladores de terceros. El cambio afectará la administración de impresoras en entornos corporativos y obligará a revisar la compatibilidad de los equipos.
La impresión en Windows está entrando en una nueva etapa. Microsoft comenzó a transformar la arquitectura que ha utilizado durante más de dos décadas para gestionar impresoras, con el objetivo de reforzar la seguridad del sistema y reducir la dependencia de controladores desarrollados por terceros.
El cambio gira alrededor de Windows Protected Print Mode (WPP), una nueva arquitectura que apuesta por estándares abiertos como IPP (Internet Printing Protocol) y la certificación Mopria, dejando atrás el modelo tradicional basado en drivers específicos de cada fabricante.
Para las organizaciones, esta transición implica mucho más que una actualización del sistema operativo. También supone revisar la infraestructura de impresión, comprobar la compatibilidad de las impresoras instaladas y preparar una estrategia para los próximos cambios que Microsoft implementará durante los siguientes meses.
Microsoft busca eliminar uno de los puntos más vulnerables de Windows
Durante años, el funcionamiento de las impresoras en Windows dependió de controladores desarrollados por cada fabricante. Estos drivers se ejecutaban dentro del servicio Print Spooler, uno de los componentes más importantes del sistema operativo.
Aunque este modelo permitió incorporar funciones avanzadas para diferentes equipos de impresión, también abrió la puerta a múltiples vulnerabilidades de seguridad.
Uno de los casos más conocidos fue PrintNightmare, la falla descubierta en 2021 que permitió la ejecución remota de código y obligó a Microsoft a publicar varias actualizaciones de emergencia para proteger Windows.
Con Windows Protected Print Mode, Microsoft cambia completamente esa arquitectura.
En lugar de utilizar controladores de terceros, Windows emplea un controlador desarrollado por la propia compañía y compatible con impresoras certificadas bajo el estándar Mopria, reduciendo la cantidad de software externo que interactúa directamente con el sistema operativo.
De los drivers tradicionales a los estándares abiertos
La nueva estrategia también modifica la forma en que las empresas administran sus impresoras.
Hasta ahora era habitual instalar un controlador específico para cada fabricante o incluso para cada modelo de impresora. Con WPP, el foco pasa a estar en la compatibilidad con estándares abiertos.
El protocolo IPP permite que el sistema operativo y la impresora se comuniquen sin necesidad de instalar un controlador propietario, mientras que Mopria certifica que un equipo cumple los requisitos necesarios para funcionar bajo ese modelo.
En otras palabras, la administración deja de depender del software del fabricante y pasa a centrarse en verificar que los dispositivos sean compatibles con el nuevo estándar.
¿Qué cambia para las empresas?
Para muchas organizaciones, la transición no será inmediata.
Las compañías que utilizan impresoras relativamente recientes y compatibles con Mopria probablemente experimentarán pocos cambios durante el proceso de migración.
Sin embargo, aquellas que todavía operan con equipos antiguos o que dependen de funciones específicas proporcionadas por los fabricantes deberán analizar cuidadosamente su infraestructura.
Entre los dispositivos que podrían requerir una evaluación más detallada se encuentran impresoras industriales, equipos para impresión de etiquetas, sistemas de impresión segura, soluciones de pull printing y determinados plotters, donde algunas funciones todavía dependen de controladores tradicionales.
Por ello, uno de los primeros pasos recomendados consiste en elaborar un inventario completo de la flota de impresión para conocer qué dispositivos son compatibles con Mopria, cuáles podrían actualizarse mediante firmware y cuáles eventualmente necesitarán ser reemplazados.
Una transición que ya comenzó
Microsoft no realizará este cambio de un día para otro.
La transición se desarrolla por etapas y comenzó durante 2026.
Desde enero, Windows Update dejó de distribuir nuevos controladores para determinados modelos antiguos. Posteriormente, en julio, las nuevas impresoras comenzaron a utilizar por defecto el controlador IPP desarrollado por Microsoft.
El siguiente paso llegará en julio de 2027, cuando Microsoft dejará de publicar actualizaciones funcionales para los controladores tradicionales de terceros, manteniendo únicamente aquellas relacionadas con la seguridad.
Este calendario ofrece tiempo para que las organizaciones preparen la migración, aunque también obliga a comenzar la planificación con anticipación.
Más seguridad, pero también nuevos retos
La principal ventaja de Windows Protected Print Mode es la reducción de la superficie de ataque dentro del sistema operativo.
Al eliminar la ejecución de controladores de terceros dentro del Print Spooler, Microsoft busca disminuir considerablemente el riesgo asociado a vulnerabilidades similares a las detectadas durante los últimos años.
Sin embargo, el cambio también representa un desafío para departamentos de TI acostumbrados a administrar múltiples drivers y configuraciones específicas según cada fabricante.
Ahora será necesario comprobar que las impresoras soporten los estándares abiertos promovidos por Microsoft y verificar que las funciones críticas para el negocio continúen disponibles bajo la nueva arquitectura.
El momento de revisar la infraestructura de impresión
Más allá de la actualización tecnológica, Windows Protected Print Mode representa un cambio de filosofía en la gestión de impresión dentro de Windows.
La evolución hacia protocolos abiertos como IPP y certificaciones como Mopria refleja una estrategia orientada a simplificar la administración y fortalecer la seguridad, aunque también obliga a las empresas a revisar el estado de sus equipos antes de que finalicen las próximas etapas del calendario establecido por Microsoft.
Para los administradores de TI, el mensaje es claro: cuanto antes se evalúe la compatibilidad de la infraestructura de impresión, más sencilla será la transición hacia el nuevo modelo que Microsoft pretende consolidar en Windows durante los próximos años.














